7 CLAVES PARA CUIDAR LA PIEL

A luz del sol y a la luz de la luna, la piel merece un cuidado especial, es el lienzo de tu belleza. Ten en tu tocador una biblia estética y sigue al pie de la letra las ordenanzas, casi mandatos de la diosa belleza.

Límpiala. La limpieza de la piel es una parte importante de la rutina diaria. Implica la remoción de polvo, bacterias, aceites, células muertas y sudor. La piel limpia es más receptiva a los productos y así permites que respire. Utiliza jaboncillos hidratantes que ayudan a oxigenar tu dermis. Luego aplica gel limpiador y purificador o aceites especiales de limpieza. Si tienes la piel grasa, usa hidratantes y lociones. Por nada del mundo utilices papel higiénico o trapos sucios, limpia tu piel con toallas húmedas.

Protégela del sol. La protección es una ´orden´. Ahora, con el calentamiento global, la primera víctima es tu piel. Utiliza lociones hidratantes y protectores solares con factor total, porque los UFV (Unidad de factor de valoración) de 30 ó 50 te protegen a medias por la altitud de la urbe paceña. No olvides que aunque esté nublado, los rayos ultravioletas llegan a ti.

Conócela. Si tienes algún problema dérmico, busca productos especializados y acordes a tu tipo de piel. La textura grasa necesita cuidados especiales con productos sin aceites. La piel seca, al contrario, necesita aceites, y la piel normal solamente tiene un régimen básico de cuidados, pero es la más rápida en deteriorarse.

Huméctala. La humectación para algunos especialistas es la clave para la piel linda. A todos nos pega la edad y a la piel también, hasta los 30 años utiliza humectantes normales, después de los 30 aplica productos que te ayuden con las líneas de expresión como las cremas antiedad.

De noche. Desmaquillarte por la noche es vital para el cuidado diario. ¡Atiende! Si no lo haces, tu piel envejece cinco días y se maltrata. Hay una variedad de productos que te ayudan en esta misión.

Nútrela. Haz énfasis en las frutas y verduras, más si tienen vitamina C. No consumas frituras y grasas que ocasionan los detestables granitos y puntos negros. La fibra también es un aliado para tu piel.

Masajéala. Es un método casero, sencillo y lo puedes realizar tú misma una vez por semana. Aplica líquido exfoliante en tu rostro y con las yemas de los dedos realiza el masaje suavemente de abajo hacia arriba, pero con movimientos suaves y circulares.

Si cumples con detalle y disciplina estos mandamientos de cuidado básico, tu piel te lo agradecerá durante muchos años.

[Fuente: la-razon.com]

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