Okinawa, clave de salud y longevidad

El archipiélago de Okinawa es una de las regiones del mundo con mayor esperanza de vida. Desde hace varios años, los hábitos y la genética de sus habitantes han sido abundantemente estudiados. ¿Qué se ha encontrado? En  el equilibrio entre la buena alimentación, la actividad física y el cultivo de la salud mental permite a los ancianos de Okinawa gozar de una extraordinaria salud general.

Los ancianos de Okinawa, archipiélago ubicado en el sur de Japón e integrado por 160 islas (de las cuales sólo 44 están habitadas), no sólo son los más longevos del planeta, sino que gozan de una muy buena salud con respecto al resto de la población mundial. Unos ejemplos de esto serían:

Tienen niveles más bajos de radicales libres en la sangre.

• Las mujeres tienen menos síntomas negativos relacionados con la menopausia (debido quizá a los fitoestrógenos que contiene la soya, alimento que forma parte de su dieta, así como a los altos niveles de práctica de actividad física).

• Tienen bajos niveles de colesterol.

• Su densidad ósea disminuye a un ritmo más lento, de modo que sus huesos se mantienen más sanos en la vejez.

• Tienen un bajo riesgo de padecer cáncer de mama, próstata, ovario o colon.

• Presentan un 80% menos de riesgo que los occidentales de contraer una enfermedad cardiovascular.

Desde hace varios años, el cardiólogo y geriatra japonés Makoto Suzuki, y Bradley y Craig Willcox, internista y antropólogo respectivamente, han investigado la extraordinaria salud de los habitantes longevos de Okinawa. ¿Qué es lo que han encontrado? Un asombroso equilibrio entre régimen alimenticio, ejercicio y salud mental.

La clave? El equilibrio

La longevidad de los habitantes de Okinawa parece sustentarse en la conjunción de ciertos genes y en varios elementos clave que conectan mente, cuerpo y espíritu: alimentación adecuada, práctica habitual de ejercicio y salud mental. Los estudios afirman que el factor genético no es determinante, aunque influye en un 30%. Entonces, la longevidad resulta más de la salud de sus hábitos que de la genética, de hecho los propios habitantes de Okinawa han visto reducida dramáticamente su esperanza de vida cuando se han trasladado a vivir al extranjero y han cambiado de hábitos de vida

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